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Archivos de: Octubre 2006

see you

por DATAMES @ 31/10/06 - 04:17:38 pm

 

 

CORAZÓN DE CEBOLLA

 

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a  la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor,  resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!

Pero por una incomprensible razón razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante,  inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima  con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y  sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarlas una por una - ¿Por qué no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser así... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón.  Y así será hasta el fin del mundo.


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Nightmare

por DATAMES @ 30/10/06 - 10:08:26 pm

¡Qué bien te siento bajar!
¡Qué despacio vas entrando,
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!

Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
-desnuda en él-, y en mis párpados
terminas, doble tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.

Entera te has derramado
por mis ojos. Ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!

...Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

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JUMP

por DATAMES @ 30/10/06 - 09:55:38 pm
Sígueme hablándome así
Que tus palabras me hacen estremecer
Todo tu cuerpo yo lo quiero tener
Sembrar en ti todo este fuego
Darle mis fuerzas en mis mieles

Hazme el amor toca mi piel
Dentro de mi yo sufro ganas de ti
Quiero querer estremecer al abrazarme contigo
Amanecer enloquecer
Que hasta tu cuerpo me sienta que soy su abrigo
Tú eres para mi querida vida  mía
La luz de mi verdad
Hazme el amor que quiero hoy
Estar siempre contigo

Pégate a mi toca mi  piel
Siénteme hoy que te voy a querer
Pégate un poquito más
Esta noche te quiero hacer todita mía
Pégate a mi toca mi  piel
Siénteme hoy que te voy a querer
Tómame en tus brazos hazme tuya
Pégate a mi toca mi  piel
Siénteme hoy que te voy a querer
Déjame ser tu caricia mejor
Ven que todo lo mío te lo doy...

 

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final fantasy

por DATAMES @ 30/10/06 - 06:26:04 pm

 

 

EL HADA BUENA

Hace mucho tiempo, en un país muy cercano:
Existía una dama a la que gustaba disfrutar de los placeres que la naturaleza nos ofrece. Siempre que podía daba largos paseos por el campo observando todas las maravillas que la rodeaban. Fruto de estos paseos fue el hallazgo de un paraje cuya sola visualización ya era un bálsamo para los sentidos. A la dama le encantaba yacer, en el suelo tapizado por la mas variopinta gama de flores que uno pueda imaginar. Todos los olores, todos los colores, todas las especies se concentraban allí.
Siempre que los días grises amenazaban su ánimo, inconscientemente sus pies la guiaban hacia aquel remanso de paz. Una vez allí se tumbaba dejando que las flores la envolvieran con sus suaves fragancias.
En esas circunstancias, poco le costaba al Dios Morfeo, tomarla en sus brazos y llevarla al país de la calma. Esos breves instantes de sopor, eran suficientes para reparar su alma dejando en, no se sabe qué lugar, las nubes negras que antes la perturbaban.
La dama; sensible y generosa, sabía que las flores eran las causantes de aquella sensación de bienestar y quería compartir sus, beneficiosos, efectos con todo aquel que lo necesitara.
Un día, mientras meditaba en como hacer llegar a los demás aquel descubrimiento, alguien, de una manera racionalmente inexplicable, hizo llegar hasta ella la inspiración concediéndole, a modo de barita mágica, un don especial. Sin saber como, intuyó que extrayendo de las flores aquel néctar de dioses y administrándolo debidamente, podría repartir bienestar y felicidad a cuantos la rodeaban.
Animosa; puso en practica aquella inspiración y repartió sabiamente lo que, de sus buenas amigas las flores, había aprendido. Desde aquel día se convirtió en el hada buena, capaz de devolver la felicidad y el bienestar a todo aquel que tenía la dicha de cruzarse en su camino dejando tras de sí una estela de personas agradecidas, capaces de vivir en paz y armonía con sus semejantes, y lo que es mas difícil; “consigo mismos”.
Esto que acabo de relatar, os juro que es bien cierto y me consta que el “Hada Buena” aun está entre nosotros, repartiendo y administrando su reconfortante ciencia a todo aquel que lo solicita.
Ojala que os encontréis con ella.

 

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MUSIC

por DATAMES @ 29/10/06 - 04:33:08 pm


LA LEYENDA DEL BÚFALO BLANCO


Los Lakota tenemos una profecía sobre el ternero de búfalo blanco. Nosotros tenemos un bulto sagrado, una Pipa Sagrada de la paz, que nos fue traída hace aproximadamente 2,000 años por la que nosotros conocemos como Mujer Ternero de Búfalo Blanco.

La historia cuenta que ella se apareció frente a dos guerreros que habían estado cazando búfalo y alimento en las Colinas Negras sagradas de Dakota del Sur. De repente vieron un cuerpo grande que venía hacia ellos y notaron que era un ternero de búfalo blanco. Pero conforme se acercaba más a ellos, el ternero se convirtió en una hermosa joven India. Mientras caminaba lentamente hacia ellos, ella cantaba en voz alta y repetía: "Contémplenme, contémplenme, pues camino en una manera sagrada."

En ese momento, uno de los guerreros tuvo malos pensamientos en su mente, así que la joven le pidió que se acercara. Al acercarse, una nube negra cubrió el cuerpo del guerrero. Cuando la nube negra hubo desaparecido, el guerrero había quedado sin carne ni gota de sangre sobre sus huesos. El otro guerrero se arrodilló y comenzó a rezar. Mientras rezaba, el ternero de búfalo blanco -que ahora era una joven India- le indicó que regresara con su gente y les advirtiera que cuatro días más tarde ella les traería un bulto sagrado.

Así que el guerrero hizo lo indicado. Regresó con su gente y reunió a todos los mayores y a los líderes y a toda la gente en un círculo, y les comunicó las instrucciones que ella había indicado. Y efectivamente, tal como ella había dicho, al cuarto día regresó. Dicen que una nube bajó del cielo y que de la nube surgió el ternero de búfalo blanco. Éste rodó sobre la tierra, se puso de pie y se convirtió en una mujer joven y hermosa que llevaba un bulto sagrado en la mano.

Entró en el círculo de la gente y, cantando una canción sagrada, entregó el bulto sagrado a la gente que lo cuidaría. Ella presentó su bulto y dijo:

"Este es un regalo sagrado y siempre debe ser tratado de una manera sagrada. En este bulto hay una Pipa Sagrada que ningún hombre impuro o mujer impura deberá ver jamás. Con esta Pipa Sagrada enviarán sus voces a Wakan Tanka, el Gran Espíritu, Creador de todo, su Padre y Abuelo. Con esta Pipa Sagrada caminarán sobre la Tierra, que es su Abuela y Madre. Todos sus pasos deberán ser sagrados".

El tazón de la Pipa es de piedra roja y representa a la Tierra. Labrado en la piedra hay un ternero de búfalo encarando al centro y simboliza a las criaturas de cuatro patas que viven como hermanos entre ustedes. El tallo es de madera y representa a todas las cosas que crecen. Doce plumas de Aguila Moteada cuelgan desde donde el tallo se une al tazón. Las plumas representan a todos los hermanos alados que viven entre ustedes.

"Todas estas cosas están unidas a ustedes que fumarán la Pipa y enviarán sus voces a Wakan Tanka. Cuando usen esta Pipa para rezar, rezarán por y con cada cosa. La Pipa Sagrada los une a todos sus parientes: a su Abuelo y Padre, a su Abuela y Madre".

La piedra roja representa a la Madre Tierra sobre la cual ustedes vivirán. La Tierra es roja, y las criaturas de dos piernas que viven sobre ella también son rojas. Wakan Tanka les ha dado un camino rojo -un camino bueno y recto para viajar- y ustedes deberán recordar que toda la gente sobre esta tierra es sagrada.

"A partir de este día, la Pipa Sagrada permanecerá sobre la tierra roja y ustedes enviarán sus voces a Wakan Tanka."

Se quedó cuatro días entre nuestra gente enseñándole acerca del bulto sagrado y su significado. También les dijo: "Hay siete círculos sobre la piedra: representan los siete ritos en los que ustedes usarán la Pipa", y les enseñó siete Ceremonias Sagradas. La primera fue Inipi o Ceremonia de Purificación. Otra fue la Ceremonia de Nombramiento del niño. La tercera fue la Ceremonia de Curación. La cuarta fue Hunkapi, la Ceremonia de Elección de Parientes o de Adopción. La quinta fue Ishnata Awicalowan, la Ceremonia de Casamiento. La sexta fue Hanblecheyapi o Búsqueda de Visión. Y la séptima ceremonia fue Wiwanyag Wachipi o la Danza de Sol, que es la ceremonia de la gente para toda la nación.

Ella nos trajo estas siete Ceremonias Sagradas y enseñó a nuestra gente las canciones y las maneras tradicionales. Indicó a nuestra gente que mientras hagamos estas ceremonias, siempre seguiremos siendo los Guardianes y Tutores de la Tierra Sagrada. Nos dijo que mientras cuidemos y respetemos a la Tierra, nuestra gente vivirá para siempre.

Cuando terminó sus enseñanzas se fue por donde había venido. Salió del círculo y conforme se disponía a partir, ella dijo: "Recuerden cuán sagrada es la Pipa y trátenla de una manera sagrada, pues estará siempre con ustedes. Recuerden también que en mí hay cuatro Edades. Yo los dejaré ahora, pero velaré por ustedes en cada Edad y al final regresaré. El Creador arriba, el Gran Espíritu, está feliz con ustedes sus nietos. Han escuchado bien a mis enseñanzas. Ahora debo regresar al mundo de los espíritus."

También dijo a nuestra gente que algún día regresaría por el bulto sagrado. Y nos dejó el bulto sagrado, que hasta la fecha guardamos. Lo conocemos como la Pipa del Ternero de Búfalo Blanco, porque fue traída por la Mujer Ternero de Búfalo Blanco. Está guardada en un lugar sagrado en la reservación India Cheyenne en Dakota del Sur. La cuida un hombre conocido como el Guardián de la Pipa de Ternero de Búfalo Blanco, y su nombre es Arvol Caballo que Mira.

Cuando prometió regresar, hizo algunas profecías. Una de esas profecías fue que el nacimiento de un ternero de búfalo blanco sería una señal de que se acercaba el momento en que ella regresaría nuevamente para purificar al mundo, trayendo nuevamente armonía y equilibrio espiritual.

.
-Contada por Joseph Caballo que persigue- Lider tradicional de la Nación Lakota.

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Indian chanting

por DATAMES @ 29/10/06 - 04:21:54 pm

 

LA LEYENDA DE LAS TRES PIPAS

 

Una vez, un miembro de la tribu se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad!
El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo. El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol.
Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que sí le daria una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa. Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar.
También esta vez el hombre cumplió su encargo y gastó media hora meditando. Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar verguenza delante de todos.
Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a ordenarle que repitiera su meditación como lo había hecho las veces anteriores.
El hombre medio molesto pero ya mucho más sereno se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su bronca. Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo: "Pensándolo mejor, veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho".
El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole: "Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decirtelo yo, era necesario darte tiempo para que lo descubrieras vos mismo".

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Pa fuera telarañas

por DATAMES @ 29/10/06 - 12:15:38 pm

YO SOY COMO UNA FLOR
RELUCIENTE Y CON CANDOR
QUE TE DARA SU CALOR

SOY COMO EL SOL QUE BRILLA
Y PUEDO HACER MARAVILLA

SERE COMO UNA PRINCESA
Y PUEDES PERDER LA CABEZA
YO SERE QUIEN TE LEVANTE
PUES MI FUEGO ES BASTANTE

SOY CAMINO QUE HAS DE ANDAR
SI ES QUE ME VAS A PROBAR

SERE LLAMA DE AMOR
Y TE LLENARE DE CALOR
SERE QUIEN ESTE EN TU CAMA
PARA ENCENDER MAS TU LLAMA

YO ESTARE EN TI PLASMADA
DESLIZANDOME EN TU ALMOHADA

ESTARE EN TI CERQUITA
Y ME PONDRE MUY BONITA

SERE QUIEN TE LLENE DE VIDA
Y NO TENDRAS MAS SALIDA

Y SOY QUIEN TE HARA SENTIR
MUCHO MAS QUE UN SIMPLE LATIR

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Because i want you

por DATAMES @ 29/10/06 - 12:03:11 pm

Dime niña, porque
me miras tan fijamente
con esos ojos tan grandes
que tu mirada me atraviesa
y hasta el alma se me queda helada,
mira que soy iluso
si solo es una foto
si a mi no me miras
solo mirabas al pasado
o al hombre que tu amabas.

Dime niña, como son tus labios,
se asemejan a los petalos de una rosa
su tacto sera como el terciopelo
su sabor como la franguesa
sus besos ardientes como el fuego.
Miedo tengo de probarlos
y quedar atrapados en ellos
como un ruiseñor encerrado,
mas miedo tengo de no saborealos
y pensar que hubiera pasado.

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Bebe

por DATAMES @ 29/10/06 - 11:58:04 am

 

 

Dime,sientes el calor del beso que te di?
te lo entregué y bebiste de él
pequeños sorbos de ambrosía.
Tengo tantos para darte...
mi corazón rebosa de cariño
esperando ser desbordado
hasta que el mundo se desvanezca.
Saciate de mi,
pues encontraste poesia
que en ti se sintio dichosa.
Deseame y vive esa grandeza
en la intimidad que mi cuerpo te ofrece.
En silencio tu y yo,
sin mas eco que el de nuestros suspiros,
tu furor se aviva en mi.
Lleno mi vacio con tus besos
y me entrego a ti.

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Cómo repartimos los amigos

por DATAMES @ 28/10/06 - 04:54:40 pm

 

 

1.- REGALAR una sonrisa cada día. Con ella te sentirás feliz tú y quien la reciba.
2.- SOÑAR Y VOLAR. Aunque nuestros pies toquen la Tierra.
3.- LLORAR cuando una nostalgia o tristeza, te lo pida. Una lágrima no es debilidad, ayuda a recuperar una sonrisa.
4.- PERDONAR tus propios tropiezos y de los demás. Lo Importante es darte y dar la posibilidad de pararse y volver a caminar.
5.- INTENTAR todo lo que sientas latir en tu corazón y en tu alma. Confiando que te hará feliz.

6.- VALORAR los pequeños como los grandes regalos que te dé la vida. Juntos llenarán tu corazón de felicidad.

7.- GUARDAR cada enseñanza recibida, cada afecto compartido. Como tesoro que por siempre te harán sentir vivo.

8.- DESCARTAR aquello que pueda hacerte daño o sepas que no tiene sentido.

9.- RESCATAR todo lo que te permita crecer y ser feliz en familia y con amigos.

10.- COMPARTIR con todos los que te rodean, lo mejor de ti y sentir que vale la pena creer, soñar y vivir por un mundo mejor.

 

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abre tu mente

por DATAMES @ 28/10/06 - 04:46:47 pm

 

 

UN CUENTO PARA TI...

 

 

Una leyenda del desierto cuenta la historia de un hombre que iba a mudarse de oasis y comenzó a cargar su camello. Puso los tapetes, los utensilios de cocina, los baúles de ropa... y el camello soportaba todo el peso.
Pero cuando iba saliendo, se acordó de una hermosa pluma azul que su padre le había regalado.
Decidió buscarla, y la puso sobre el camello. En ese momento, el animal se desplomó por el peso, y murió.
Y así, el hombre, pensó: "Mi camello no aguantó el peso de una pluma"
Muchas veces pensamos lo mismo de nuestro prójimo, sin entender que, nuestra broma, puede haber sido la gota que derramó la copa del sufrimiento.

 

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Veneno en la piel

por DATAMES @ 28/10/06 - 09:56:23 am


 

Te metiste en mi alma como rió en el mar y dejaste en el fondo el deseo de...

 

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Corazón de Tiza

por DATAMES @ 28/10/06 - 09:49:55 am

 

 

Cuando llueve no extraño el sol porque en mi corazón brilla tu sonrisa.

 

 

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Play Dead

por DATAMES @ 27/10/06 - 11:41:23 pm

EL RAYO DE LUNA

(LEYENDA SORIANA)

Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento
que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay
una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno
de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de
imaginación.
Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de
filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda, que, a los que
nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerlos un rato.

I

Era noble; había nacido entre el estruendo de las armas, y el
insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho
levantar la cabeza un instante, ni apartar sus ojos un punto
del oscuro pergamino en que leía la última carta de un tro-
vador.
Los que quisieran encontrarlo no lo debían buscar en el
anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban
los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones y los
soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de
su maza contra una piedra.

-¿Dónde está Manrique? ¿Dónde está vuestro señor?-pre-
guntaba algunas veces su madre.
-No sabemos -respondían sus servidores-; acaso estará en
el claustro de] monasterio de la Peña, sentado al borde de una
tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la
conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr
una tras otra las olas del río por debajo de sus arcos; o acurruca-
do en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas
del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los
fuegos f autos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las
lagunas.  En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el
mundo.
En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal
modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, por
que su sombra no lo siguiese a todas partes.
Amaba la soledad porque en su seno, dando rienda suelta a la
imaginación, for'aba un mundo fantástico, habitado por extra-
fias creaciones, hi'as de sus delirios y sus ensueños de poeta,
porque Manrique era Poeta, ¡tanto que nunca le habían satisfe-
cho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos,
y nunca los había encerrado al escribirlos!
Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus
de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo
largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa
ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las
horas muertas sentado en un escabel, 'unto a la alta chimenea
gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre.
Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos
de la fuente y sobre los vapores del lago vivían unas mujeres
misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos
y suspiros o cantaban y se reían en el monótono rumor del
agua, rumor que oía en silencio, intentando traducirlo.
En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las
grietas de las peñas imaginaba percibir formas o escuchar
sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras
ininteligibles que no podía comprender.
¡Amar!  Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo.
Amaba a todas las mujeres un instante: a ésta porque era rubia,
a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se
cimbreaba al andar, como un junco.
Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse
una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre
un vapor de plata, o a las estrellas, que temblaban a lo lejos
como los cambiantes de las piedras preciosas.  En aquellas largas
noches de poético insomnio exclamaba:
-SI es verdad, como el prior de la Peña me ha dicho, que es
posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en
ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes,
¡qué mu'eres tan hermosas serán las mu'eres de esas regiones
luminosas!  Y yo no podré verlas, y yo no podré amarlas...
¿Cómo será su hermosura?... ¿Cómo será su amor?

II

Sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras
piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de
la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesio-
nes se extendían a lo largo de la opuesta margen del río.
En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden
habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún
quedaban en pie restos de los anchos torreones de sus muros;
aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra
y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las
prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que
suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas.
En los huertos y en los jardines cuyos senderos no hollaban
hacía muchos años las plantas de los religiosos, la vegetación,
abandonada a sí misma, desplegaba todas sus galas, sin temor de
que la mano del hombre la mutilase, creyendo embellecerla.
Las plantas trepadoras subían encaramándose por los añosos
troncos de los árboles; y las sombrías calles de álamos, cuyas
copas se tocaban y se confundían entre sí, se habían cubierto de
césped; los cardos silvestres y las ortigas brotaban en medio de
los enarenados caminos, y en los trozos de fábrica, próxima
a desplomarse, el  aramago, flotando al viento como el penacho
de una cimera, y las campanillas blancas y azules, balanceándo-
se como en un columpio sobre sus largos y flexibles tallos,
pregonaban la victoria de la destrucción y la ruina.
Era de noche; una noche de verano, templada, llena de
perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca
y serena en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente.
Manrique, presa su imaginación de un vértigo de poesía,
después de atravesar el puente, desde donde contempló un
momento la negra silueta de la ciudad que se destacaba sobre el
fondo de algunas nubes blanquecinas y ligeras arrolladas en
el horizonte, se internó en las desiertas ruinas de los Tem-
plarios.
La medianoche tocaba a su punto.  La luna, que se había ido
remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo,
cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el
derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un
grito, un grito leve y ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de
temor y de júbilo.
En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una
cosa blanca que flotó un momento y desapareció en la oscuri-
dad. La orla del traje de una mu'er, de una mu      er que había
cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo
instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles
penetraba en los jardines.
- ¡Una mujer desconocida!... ¡En este sitio!... ¡A estas horas!
Esa, esa es la mujer que yo busco -exclamó Manrique; y se
lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta.

III

Llegó a un punto en que había visto perderse, entre la
espesura de las ramas, a la mujer misteriosa.  Había desapareci-
do. ¿Por dónde?  Allá lejos, muy lejos, creyó divisar por entre
los cruzados troncos de los árboles como una claridad o una
forma blanca que se movía.
- ¡Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una
sombra! -dijo, y se precipitó en su busca, separando con las
manos las redes de piedra que se extendían como un tapiz de
unos en otros álamos.  Llegó, rompiendo por entre la maleza
y las plantas parásitas hasta una especie de rellano que Ilumina-
ha la claridad del cielo... ¡Nadie! -¡Ah!... Por aquí, por aquí va
-exclamó entonces-.  Oigo sus pisadas sobre las hojas secas,
y el crujido de su traje, que arrastra por el suelo y roza en los
arbustos. -Y corría, y corría como un loco, de aquí para allá,
y no laveía-.  Pero siguen sonando sus pisadas -murmuró otra
vez-; creo que ha hablado; no hay duda, ha hablado... El
viento, que suspira entre las ramas; las hojas, que parece que
rezan en voz baja, me han impedido oír lo que ha dicho; pero
no hay duda: va por ahí, ha hablado ... 1 ha hablado... ¿En qué
idioma?  No sé; pero es una lengua extranjera...
Y tornó a correr en su seguimiento, unas veces creyendo
verla, otras pensando oírla: ya notando que las ramas por entre
las cuales había desaparecido se movían, ya imaginando distin-
guir en la arena la huella de sus breves pies; luego, firmemente
persuadido de que un perfume especial, que aspiraba a interva-
los, era un aroma perteneciente a aquella mu'er que se burlaba
de él complaciéndose en huirlo por entre aquellas intrincadas
rnalezas. ¡Afán inútil!
Vagó algunas horas de un lado a otro, fuera de sí, ya
parándose para escuchar, ya deslizándose con las mayores
precauciones sobre la hierba, ya en una carrera frenética
y desesperada.
Avanzando, avanzando por entre los inmensos jardines que
bordeaban la margen del río, llegó al fin a pie de las rocas sobre
las que se eleva la ermita de San Saturio.
-Tal vez, desde esta altura podré orientarme para seguir mis
pesquisas a través de ese confuso laberinto -exclamó trepando
de peña en peña con la ayuda de su daga.
Llegó a la cima, desde la que se descubren la ciudad en
lotananza y una gran parte del Duero, que se retuerce a sus pies,
arrastrando una corriente impetuosa y oscura por entre las
corvas márgenes que lo encarcelan.
Manrique, una vez en lo alto de las rocas, tendió la vista a su
alrededor; pero al tenderla y fijarla al cabo en un punto, no
pudo contener una blasfemia.

La luz de la luna rielaba chispeando en la estela que dejaba en
pos de sí una barca que se dirigía a todo remo a la orilla opuesta.
En aquella barca había creído distinguir una forma blanca
y esbelta, una mujer sin duda, la mujer que había visto en los
Templarlos, la mujer de sus sueños, la realización de sus más
locas esperanzas.  Se descolgó de las peñas con la agilidad de un
gamo, arrojó al suelo la gorra, cuya redonda y larga pluma
podía embarazarlo para correr, y desnudándose del ancho
capotillo de terciopelo, partió como una exhalación hacía el
puente.
Pensaba atravesarlo y llegar a la ciudad antes que la barca
tocase en la otra orilla. ¡Locura!  Cuando Manrique llegó,
jadeante y cubierto de sudor, a la entrada, ya los que habían
atravesado el Duero por la parte de San Saturio entraban en
Soria por una de las puertas del muro, que en aquel tiempo
llegaban hasta la margen del río, en cuyas aguas se retrataban
sus pardas almenas.

IV

Aunque desvanecida su esperanza de alcanzar a los que
habían entrado por el postigo de San Saturio, no por eso
nuestro héroe perdió la de saber la casa que en la ciudad podía
albergarlos.  Fija en su mente esta idea, penetró en la población
y, dirigiéndose hacia el barrio de San Juan, comenzó a vagar por
sus calles a la ventura.
Las calles de Soria eran entonces, y lo son todavía, oscuras
y tortuosas.  Un silencio profundo reinaba en ellas, silencio que
sólo interrumpían, ora el lejano ladrido de un perro, ora el
rumor de una puerta al cerrarse, ora el relincho del corcel que
piaf ando hacía sonar la cadena que lo su'etaba al pesebre en las
subterráneas caballerías.
Manrique, con el oído atento a estos rumores de la noche,
que unas veces le parecían los pasos de alguna persona que
había doblado ya la última esquina de un callejón desierto;
otras, voces confusas de gentes que hablaban a sus espaldas
y que a cada momento esperaba ver a su lado, anduvo algunas
horas corriendo al azar de un sitio a otro.
Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra, oscuro
y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una
indescriptible expresión de alegría.  En una de las altas ventanas
ojivales de aquel que pudiéramos llamar palacio se veía un rayo
de luz templada y suave, que, pasando a través de unas ligeras
colgaduras de seda color de rosa, se reflejaba en el negruzco
y agrietado paredón de la casa de enfrente.
-No cabe duda; aquí vive mi desconocida -mumuró el
joven en voz baja y sin apartar un punto sus ojos de la ventana
gótica-; aquí vive... Ella entró por el postigo de San Saturio...
Por el postigo de San Saturio se viene a este barrio... En este
barrio hay una casa donde, pasada la medianoche, aún hay
gente en vela... ¿En vela? ¿Quién, sino ella, que vuelve de sus
nocturnas excursiones, puede estarlo a estas horas?... No hay
más; esta es su casa.
En esta firme persuasión, y revolviendo en su cabeza las más
locas y fantásticas imaginaciones, esperó el alba frente a la
ventana gótica, de la que en toda la noche no faltó la luz ni él
separó la vista un momento.
Cuando llegó el día, las macizas puertas del arco que daban
entrada al caserón, y sobre cuya clave se veían esculpidos los
blasones de su dueño, giraron pesadamente sobre los goznes,
con un chirrido prolongado y agudo.  Un escudero apareció en
el umbral con un manojo de llaves en la mano, restregándose los
ojos y enseñando al bostezar una ca'a de dientes capaces de dar
envidia a un cocodrilo.
Verlo Manrique y lanzarse a la puerta, todo fue obra de un
instante.
-¿Quién habita en esta casa? ¿Cómo se llama ella? ¿De
dónde es? ¿A qué ha venido a Soria? ¿Tiene esposo?  Responde,
responde, animal -ésta fue la salutación que, sacudiéndole el
brazo violentamente, dirigió al pobre escudero, el cual, después
de mirarlo un buen espacio de tiempo con los o'os espantados
y estúpidos, le contestó con voz entrecortado por la sorpresa:
-En esta casa vive el muy honrado señor don Alonso de
Valdecuellos, montero mayor de nuestro señor el rey, que,
herido en la guerra contra los moros, se encuentra en esta
ciudad reponiéndose de sus fatigas.
-Pero, ¿y su hija? -Interrumpió el joven, impaciente-. ¿Y
su hija, o su hermana, o su esposa, o lo que sea?
-No tiene ninguna mujer consigo.
-¡No tiene mujer ninguna!... Pues, ¿quién duerme allí en
aquel aposento, donde toda la noche he visto arder una luz?
-¿Allí?  Allí duerme mi señor don Alonso, que, como se
halla enfermo, mantiene encendida su lámpara hasta que
amanece.
Un rayo cayendo de improviso a sus pies no le hubiera
causado más asombro que el que le causaron estas palabras.

V

-Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro,
estoy casi seguro de que he de conocerla... ¿En qué?  Eso es lo
que no podré decir ... ; pero he de conocerla.  El eco de sus
pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, un extremo de
su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastarán para
conseguirlo.
Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos
aquellos pliegues de una tela diáfana y blanquísima; noche y día
me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de
su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras. ¿Qué
dijo? ... ¿Qué dijo?... ¡Ah!, si yo pudiera saber lo que dijo,
acaso ... ; pero aun sin saberlo, la encontraré ... ; la encontraré;
me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca.  Verdad
es que ya he recorrido inútilmente todas las calles de Soria; que
he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una
esquina; que he gastado más de veinte doblas de oro en hacer
charlar a dueiías y escuderos; que he dado agua bendita en San
Nicolás a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de
anascote, que se me figuró una deidad; y al salir de la Colegiata,
una noche de maitines, he seguido como tonto la litera del
arcediano, creyendo que el extremo de sus hopalandas era el del
tra'e de mi desconocida; pero no importa... ; yo la he de
encontrar, y la gloria de poseerla excederá seguramente al
trabajo de buscarla.
¿Cómo serán sus ojos?... Deben de ser azules, azules y hú-
medos como el cielo de la noche; me gustan tanto los o'os de ese
color ... ; son tan expresivos, tan melancólicos, tan... Sí.... no hay
duda: azules deben de ser, azules son seguramente, y sus
cabellos, negros, muy negros y largos para que floten... Me
parece que los vi flotar aquella noche , al par que su traje, y eran
negros ... ; no me engaño, no, eran negros.
¡Y qué bien hacen unos ojos azules muy rasgados y adormi-
dos, y una cabellera suelta, flotante y oscura, a una mujer alta ... ;
porque... ella es alta, alta y esbelta como esos ángeles de las
portadas de nuestras basílicas, cuyos ovalados rostros envuel-
ven en un misterioso crepúsculo las sombras de sus doseles de
granito!
¡Su voz!... Su voz la he oído ... ; su voz es suave como el rumor
del viento en las ho   as de los álamos, y su andar, acompasado
y majestuoso como las cadencias de una música.
Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis
sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta de
lo que yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu
hermano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no
se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No me ha de amar
como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi
vida, con todas las facultades de mi alma?
Vamos, vamos al sitio donde la vi la primera y única vez que
la he visto... ¿Quién sabe si, caprichosa como yo, amiga de la
soledad y el misterio, como todas las almas soñadoras, se
complace en vagar por entre las ruinas en el silencio de la
noche?
Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de don
Antonio de Valdecuellos desengañó al iluso Manrique; dos
meses durante los cuales en cada hora había formado un castillo
en el aire, que la realidad desvanecía con un soplo; dos meses
durante los cuales había buscado en vano a aquella mujer
desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma,
merced a sus aún más absurdas imaginaciones, cuando, después
de atravesar, absorto en estas ideas, el puente que conduce a los

Templarlos, el enamorado joven se perdió entre las intrincadas
sendas de sus jardines.

VI

La noche estaba serena y hermosa; la luna brillaba en toda su
plenitud en lo más alto de] cielo, y el viento suspiraba con un
rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles.
Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto
y miró a través de las macizas columnas de sus arcadas... Estaba
desierto.
Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda que
conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella, cuando de
sus labios se escapó un grito de júbilo.
Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del
tra'e blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la
mujer que ya amaba como un loco.
Corre, corre en su busca; llega al sitio en que la ha visto
desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en
el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervio-
so agita sus hombros, un temblor que va creciendo, que va
creciendo, y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión,
y prorrumpe, al fin, en una carcajada, en una carcajada sonora,
estridente, horrible.
Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar
ante sus ojos; pero había brillado a sus pies un instante, no más
que un instante.
Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba
a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el
viento movía las ramas.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Habían pasado algunos años.  Manrique, sentado en su sitial,
junto a la alta chim enea gótica de su castillo, inmóvil casi, y con
una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas
prestaba atención ni a las caricias de su madre ni a los consuelos
de sus servidores.

-Tú eres joven, tú eres hermoso -le decía aquélla-. ¿Por
qué te consumes en la soledad? ¿Por qué no buscas una mujer
a quien ames, y amándote pueda hacerte feliz?
-¡El amor!... El amor es un rayo de luna -murmuraba el
joven.
- ¿ Por qué no despertáis de este letargo? - le decía uno de sus
escuderos-.  Os vestís de hierro de pies a cabeza; mandáis
desplegar al aire vuestro pendón de rico hombre, y marchamos
a la guerra.  En la guerra se encuentra la gloria.
-¡La gloria!... La gloria es un rayo de luna.
-¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha corn-
puesto Mosén Arnaldo, el trovador provenzal?
- i No! i No! - exclamó el joven, incorporándose colérico en
su sitial-.  No quiero nada ... ; es decir, sí quiero: quiero que me
dejéis solo... Cantigas.... mujeres..., glorias..., felicidad.... men-
tiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imagina-
ción y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras
de ellos, ¿para qué?, ¿para qué?  Para encontrar un rayo de luna.
Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo, lo creía
así.  A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho
era recuperar el juicio.

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My Hands Are Bananas

por DATAMES @ 27/10/06 - 11:22:27 pm

Cuenta una leyenda que una noche se fue la luna de puntillas y no
regreso. Acostumbrados a verla, no levantaban nunca la cabeza y una de esas
noches se fue, vestida de luna nueva, harta ya de bailar en los cielos para
que nadie la viera. Cuando quisieron darse cuenta solo descubrieron entre
las estrellas enormes telarañas de ausencia.

    Sin la luna, se escondieron los duendes y las ninfas se aletargaron en
sus lagos; los lobos dejaron de aullar al viento y se quedaron solo en
lobos; y los hombres, solo en hombres. Sin la luna los sueños bostezaron
largamente y los niños se durmieron sin poder despertar, asustados de vivir
sin la compañía de los sueños, en soledad.

    Se convocaron cónclaves, concilios y conferencias. Enviaron a los más
intrépidos a buscarla entre altos mares y los más fuertes levantaron hasta
la última piedra por si se hubiera escondido debajo. Los más sabios buscaron
en los libros y los viejos en todos y cada uno de sus recuerdos, pero la
luna no estaba por mucho que la buscaran. Preguntaron a los ricos, a los
pobres, a los reyes, incluso a los dioses preguntaron, pero la luna nunca
estaba allí dónde la buscaban.

    Pasaron los días y las semanas y luego los meses y los años. Y los niños
crecían dormidos y, ¡ay! no subían ya las sirenas a la playa para peinarse
la cabellera de espuma y algas. No había sonrisas ni algarabías en los
patios y los niños, echados en sus camas, sin la  compañía de sus sueños, en
soledad.

    Cuenta la leyenda que los hombres, incapaces de ver por más tiempo el
vacío que dejó en los cielos, prendieron del firmamento una luna de cartón.
Por eso ahora ya no hay ninfas ni sirenas y los lobos son siempre  lobos y
los hombres, hombres. Porqué la luna que hoy vemos, no es aquella que una
noche se fue de puntillas, llevándose todos los sueños, harta ya de que
nunca la vieran.

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time to say goodbye

por DATAMES @ 27/10/06 - 10:46:34 pm

 

 

Como Una Rosa...

Es la Vida..
bella al florecer..
florecer al Amar,
Como las rosas y flores
al amanecer, El rocio
mojando sus petalos,
mostrando colores,
resplandeciendo y embelleciendo el jardin..
mientras yo me siento y las Observo mover,
Sus tallos  con la calida brisa que las hace mecer..
Asi me aferro a tus brazos para no dejarme vencer..
me aferro a tu amor,
y no desfallecer
Seguir luchando,
seguir triunfando!!

Como una Rosa..
se marchita al paso de los dias,
luchando por no derramar sus petalos,
yo lucho para No llorar..
para No sufrir,
Cuando tu mirada esta ausente..
Ausente,  Con el ceño Fruncido
sin saber Yo el motivo..
 
Como Las rosas...
Tambien Tienen espinas,
Tambien nosotros tenemos tropiezos que en la Vida, que no logramos Comprender...
Depende de nosotros Volver a Florecer,
Volver a Abotonar,
Con la esperanza y fe que es Mejor AMAR a Odiar..

Como Las Rosas y flores..
nos muestran que pueden Volver a nacer,
Nuestro amor Debemos Fortalecer..
La gama de Colores que ellas nos Muestran,
Son Todos Los matices que tiene Nuestra Vida
Nuestra Vida....
Nuestra vida No la desperdiciemos,
perdiendo El Tiempo..
Aprovechemos el Ahora para mostrar los sentimientos,
Valoremos lo que tenemos
agradezcamos ..
Agradezcamos a Dios,
A la Vida, Al Amor,
Por todo aquello que hemos alcanzado,
Las Rosas y Flores lo Hacen!!
Cada Primavera, Cada Verano...
Cada vez que son podadas,
Cortando los tallos Viejos
para que crezcan unos Nuevos

Asi debemos Amar..
Desechar aquello que nos Hizo llorar,
Secando nuestras Lagrimas
Y sonriendo, Teniendo La Fe
Que Inmensa es la Capacidad de Querer..
Querer y Confiar
Tener Ganas de Luchar y Triunfar!!!

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The three Christines

por DATAMES @ 27/10/06 - 10:20:57 pm

 

Aprendiendo a perdonar

 

Este es un maravilloso ejercicio de Rachel Charles, si sientes que alguien en tu vida te ha hecho un daño tal que no lo puedes perdonar.

Disfrútalo.

Busca un sitio tranquilo, relájate y cierra los ojos.

Deja que en tu mente se forme una imagen representativa del concepto de bondad.

Toma conciencia de la energía que invade esta imagen de amor.

¿De qué clase de energía se trata?

¿Cómo fluye?

¿Tiene algún color especial?

Visualiza que la energía de la bondad fluye hacia ti, y te rodea con su calor y luz. Ahora se filtra a través de tu ser hasta llegar a aquellas partes que estaban tan heridas.

Siente que la energía del amor acaricia esas zonas débiles hasta que comienzan a mejorar.

Emplea todo el tiempo que necesites para llevar a cabo este proceso de sanación.

Si puedes, visualiza a la persona que te ha hecho daño. Tal vez podrás también imaginar sus aspectos más vulnerables. Renueva el compromiso de brindarte a ti mismo lo que esa persona tan cruelmente te ha negado.

Reconoce lo que has aprendido de ese desagradable episodio.

Crea una imagen vívida del individuo e imagina que la energía del amor fluye desde ti hasta él o ella. Visualiza a la persona rodeada de esta fuerza curativa.

Ahora sabes que has sido capaz de perdonar.

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Think of Me

por DATAMES @ 27/10/06 - 10:08:09 pm

Me dejaste los recuerdos,
Te llevaste tu sonrisa,
Nuestros buenos momentos,
Mas todo tú estás en la brisa,
En sus susurros,
En sus caricias.
¿Hace ya cuantos años??
¡Mentira!
Que se lo digan a mi corazón,
A mi alma herida,
Que sufren el daño,
De no ver pasar el tiempo,
Consumida en esta sinrazón.
En este tormento.
El tiempo no pasa,
Cada día es una puñalada,
Un tormento desde tu marcha,
Se detuvo el reloj en tu hora señalada,
Los días son escarcha,
Y las puestas de sol,
Mis lágrimas derramadas.
Amargura delirante,
Dolor inconfesable,
La tarea de seguir adelante,
Pisando por donde tú pisaste.
Tu voz, tus risas y tus bromas,
Tus enfados, tus locuras,
Todas las quiero yo ahora,
Tus miradas, tus ternuras,
Las que mi alma atesora,
Y en la brisa perduran.

 

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la niña

por DATAMES @ 27/10/06 - 12:25:52 pm

TIPOS DE BESOS

Cada beso que se da es distinto al anterior. Todo depende del momento, de la persona, del lugar y de la pasión con la que te encuentres. A pesar de todo, los besos se pueden clasificar. Te ofrecemos esta lista de Tipos de Besos para que descubras los que has dado y los que te faltan por dar, si es el caso!

 

TIMIDO

 

Parece que todavía no hay demasiada confianza. La pareja demuestra nerviosismo ante la situación del beso, lo que hace que se realice de prisa y corriendo, sin demasiada intensidad. En definitiva, la pasión no ha desbordado a la pareja, por eso las dentaduras de los besucones suelen chocar. Lo mejor que puedes hacer es intentar relajarte y reírte de la situación. El humor lo cura todo.

 

HOLLYWOOD

 

El de película, vamos. Se da un beso apasionado, se inclina a la pareja hacia atrás agarrando suavemente apoyando su cabeza sobre la mano. Es conveniente que la otra mano agarre a la pareja por la cintura, no vaya a ser que los enamorados se resbalen y al final todo acabe con puntos de sutura.

 

ALIENIGENA

 

El que besa, se apodera del besado y le deja prácticamente sin respiración. Demuestra toda su pasión intentando abducir a su pareja en un beso que puede llegar a hacerse eterno. Este beso no está mal del todo, ya que deja a la luz los deseos de los enamorados. Pero se recomienda que la duración no sea excesiva, más que nada, por la salud de la pareja.

 

DRACULA

 

El Beso de Drácula, como muchos pueden imaginar, es el que se da en el cuello de la pareja. También se puede combinar con un pequeño mordisco succionador. Pero no es muy recomedable, sobre todo para inexpertos, ya que se pueden dejar marcas en la pareja. Si es el caso, aconsejamos que te unas a la moda del pañuelo en el cuello si tienes algún tipo de compromiso en esa semana.

 

PROFESIONAL

 

También puede ser denominado Beso Eterno. Como su propio nombre indica, puede durar horas y horas y horas. Es de profesional, porque induce a técnicas mayores y una concentración absoluta. Es raro que se dé este tipo de besos en parejas recientes, ya que la compenetración que se necesita sólo se adquiere con un tiempo de relación.

 

INOCENTE

 

De forma coloquial se reconoce como Pico o Piquín. Es un beso bastante sencillo y el que da paso a otros de mayor técnica. Muchas veces sólo puede utilizarse como saludo o despedida entre la pareja y es el mejor aceptado en los círculos sociales, ya que no es muy agradable observar un beso alienígena o cazador en medio de una reunión.

 

CANIBAL

 

El que besa está tan desbordado por la pasión del momento que deja que fluya a modo de mordisco. Es un poco peligroso, como el Beso Alienígena. Se recomienda a los expertos, ya que un principiante puede dejar demasiadas secuelas en la pareja. De todas formas, si se da un Beso Caníbal con suavidad, se puede conseguir un resultado muy satisfactorio.

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Love in Vain

por DATAMES @ 27/10/06 - 12